Entender la cultura griega, es comprender la cuna de la evolución del arte en nuestros días. A través de la historia, los modelos concebidos por artistas y pensadores griegos, han perdurado intactos hasta ser considerados clásicos, es por eso que son el punto de partida de la evolución histórica de la cultura occidental. Si bien los griegos reciben influencias de la civilización cretense, egipcia y micénica; su desarrollo conceptual de nuevos mundos (filosóficos, físicos, místicos y artísticos) y la búsqueda de la perfección en la proporción humana son grandes aportes propios de esta cultura a nuestra civilización.

El valor de la herencia helénica es definitivamente incalculable; los patrones arquitectónicos se repiten una y otra vez en nuestros días con réplicas de los órdenes jónico, dórico y corintio. La pintura evoluciona progresivamente desde un período de elementales geométricos, a la inclusión de formas vegetales, animales y humanas; potencializada principalmente por su riqueza mitológica junto con la nobleza del oficio en la decoración de ánforas de lujo.

Invaluable es también el aporte griego en el campo de la literatura; principalmente con la aparición de los rapsodas y los poemas homéricos; donde, recurriendo a una mezcla de épica y teatralidad, se cimentan obras tan importantes para la civilización actual, que llegan a ser una influencia directa generación tras generación.

Algunos de los pensadores y creadores más célebres del mundo, como Aristóteles y Platón son de origen helénico; así como 5 de las 7 maravillas del mundo antiguo fueron concebidas por artistas de la época; factor que da cuenta de la importancia de esa civilización para la cotidianidad humana.

Sin duda, Grecia aporta una marca indeleble en la evolución de la cotidianidad del hombre, basta con adentrarse un poco en la herencia de esta magnífica civilización para descubrir las pautas de muchos de los principios que nos rigen hoy en día.

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